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Reflexiones sobre MI BOCA CANTA UNA NUBE

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MI BOCA CANTA UNA NUBE es el título de la primera novela publicada de la escritora michoacana Yuri Bautista, en la que, con una estructura temporal no lineal entreteje la autoficción con el ensayo, erige el cuerpo como el gran protagonista de la escritura. Decir que esta novela erige el cuerpo cuando inicia diciendo Mi cama alfombra voladora le parecerá a la lectora algo extraño. ¿Cómo que erige el cuerpo si contínuamente en la narración el cuerpo aparece acostado, postrado, dolido, en riesgo, incluso roto? Una de las cosas que más me gustaron de leer este libro es la subversión simbólica contínua a los objetos cotidianos, entre ellos la cama. “Caer en cama”, “estar postrado en cama”, “no poderse levantar de la cama”, cada una de esas frases tiene una connotación negativa, quizá porque no se puede ser productivo desde la cama y eso para el sistema capitalista de explotación que vivimos es inaceptable; tal vez también porque, si quién se escribe desde la cama es una mujer, ante la imag...

Autorretrato (Carrington dixit o la posada de los perros hacia el ocaso)

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  Me inserté en la posada del caballo del alba e intercambié el amor por los caballos de Leonora por mi amor a mis tres perros: Cleo (que se fue primero jugando hacia el ocaso), luego Remo que la siguió porque la amaba y Nina hermosa que sigue aquí estirando su patita, guardando y repartiendo el amor. Amaranta

Amante

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Toda una vida a tu lado. Eres mi compañía, la más íntima. Me cuesta desnudarme y hablar de ti, no es fácil describir nuestro vínculo. Hasta en mis momentos de absoluta soledad te encuentras. Me estremece tu aroma sonoro, tu paisaje que me envuelve en placer y aísla del mundo banal. Pocas personas saben de mi amor por ti, pues eres invisible. Cualquiera podría tacharme de loca y tendría razón. No puedo tocarte, pero escucho tu profundidad, entras a mi hondura y juntas florecemos. Eres fantasma permanente, te apareces en mi cama, en la cocina, en el auto, en la regadera y te quedas. Tú sí que me tocas. Con tu onírica anatomía, con tus manos de humo, la vida vale la pena a pesar de los desahucios.  En mi adolescencia, me construí para tejer tus hilos sensibles, cantar nuestros sueños. Gocé de tocarte, moldearte, penetrarte, llenarnos de la otra. Transcurría una época difícil, mi familia, controladora, desconfiaba de ti y yo desconfié de mí. Quise ser como tú, apropiarme de tu cuerpo. ...