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  no sé patinar tampoco nadar no sé andar en bici como propiamente andan los que saben no sé cocinar el hambre de medianoche sólo encuentra cosas pasadas pensándolo un poco tampoco sé amar bien o marcar un número de teléfono las sumas y las multiplicaciones me salen mal tengo más aciertos con las restas y las divisiones hay quienes mueren cada día yo suelo hacerlo los miércoles no como carne y no es por ideología no sé qué vino va con qué comida ni el efecto que tiene cuando digo una que otra verdad y pensándolo bien un poco mejor puedo hacer dibujos en el aire imaginar que él llegará en un libro blanco para escribir juntos sé mirar por las ventanas al aire he visto murmurar a los gatos pasear al filo de la noche sé lo que puedo leer y cómo hacerme mal sé cómo no alimentarme y atraer el insomnio me queda una duda no sé si me gustan más los espejos porque no me reconozco porque hay huellas visibles sin reflejo porque veo diferente creo que tampoco me gusta viajar voy y vuelvo al mis...
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  las cinco de la tarde como la hora de la cigarra no es hora del té  o del café de cantar o morir las cinco de la tarde cuando se sostiene el silencio silencio pesado porque no son las seis ni las cuatro son las cinco de la tarde si no hay escucha hay una pausa se detienen los latidos los escozores de las uñas los escozores de las uñas abren las ventanas cierran las escuchas pasan las esperanzas  las ilusiones y las casas que no existen las cosas hablan se desfiguran se vuelan puertas porque a las cinco de la tarde el mar se esconde los sueños se queman no hay lugar para el amor las sombras pesan de color y son las despedidas se piensa en la ausencia en no regresar se esparce la nada los gatos duermen espera espera espera llegará el sol porque son las cinco  pero allá no y en cada cinco me voy haciendo vieja las cinco de la tarde el escozor de las uñas las ventanas cerradas las cinco de la tarde también envejecen  cada cana una manecilla del reloj    ...

La panga.

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  Amalia ya no tenía edad para volver a ser madre. Su cuerpo y su alma habían envejecido con celeridad desde que su padre había decidido entregarla en matrimonio con el administrador de la tienda de raya, cuando ella apenas tenía catorce años. Desde entonces, cada noche que dormía junto a su esposo deseaba, con furia silenciosa y asfixiante, la muerte de su padre. Amalia estaba convencida de que, por este deseo, Dios -o quizá Satanás- la había maldecido. En sus primeros dos embarazos había abortado; tras los abortos, venían las golpizas del hombre que la llamaba inservible. Cuando por fin nació su primera hija llegó junto con ella una calma dolorosa: vinieron cuatro niñas más, pero nunca un varón que el viejo rencoroso creía que le debía el destino. Pero la maldición apenas comenzaba: su primera hija murió por la picadura de un alacrán, la segunda, en un deslave del cerro; la tercera al golpearse la cabeza tras caer de un caballo y la cuarta asfixiada al tragarse un hueso de dur...
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  Acelgas imposibles. Existe un lugar inexplicable dentro de la Ciudad de México. Se encuentra muy cerca de Xochimilco y si lo buscas en google maps verás un cuadro negro que tapa cualquier rastro. Poca gente se acerca pues no está permitido, pero tampoco hay vigilancia así que hay quienes se aventuran a pesar de las advertencias de autoridades y vecinos. Desde varios metros alrededor se puede percibir un aroma atractivo que conforme te acercas al lugar se transforma en lo más delicioso que hayas olido en tu vida, es tan seductor que no dudas en acercarte cada vez más. Dicen que se siente como si cada partecita de tu cuerpo se viera atraído inevitablemente al lugar, llega un punto en el que tu voluntad parece desaparecer. Al llegar a las cercanías solamente se puede ver una especie de bosque de jacarandas enormes que cubren por completo la manzana. Pero no es como si se pudieran ver unos troncos detrás de otros, es como si estuvieran formados alrededor de la manzana y se unier...

"El artefacto"

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Todas contamos historias similares, al despertar de una siesta en nuestro sillón de comando, vimos una esfera blanca brillante. Parecía una pequeña estrella mirándonos. Era de un palmo de diámetro flotando frente a la cabina de nuestra cápsula espacial. Las que nos dedicamos a la recolección de datos somos flechas solitarias, recorremos grandes extensiones recabando información la cual almacenamos y damos orden, luego la soltamos para que otras, en una ínfima posibilidad de encontrarla, la tomen y hagan suya. Eventualmente nos encontramos con fenómenos extraordinarios.  Pasé un largo tiempo contemplando la esfera, fue como observar un ojo blanco y profundo. Hice un escaneo para detectar su composición. Era metálica con grabados geométricos desde donde irradiaba potente luz. Dentro de ella contenía una sola cosa: agua. Luego desapareció. Hice algunas anotaciones generales en la bitácora de viaje y no le di importancia. Más tarde, en nuestras juntas fónicas, todas coincidimos que nos...

¿Y SI LA BAJA CONSTANTE DE LA NATALIDAD ES UN HECHO DE JUSTICIA? -otro "asquerosamente horrible de malo" texto escrito por una mujer-

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  “Cuando abrió el segundo sello, oí al segundo ser viviente, que decía: Ven y mira. Y salió otro caballo, bermejo; y al que lo montaba le fue dado poder de quitar de la tierra la paz, y que se matasen unos a otros; y se le dio una gran espada. Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer ser viviente, que decía: Ven y mira. Y miré, y he aquí un caballo negro; y el que lo montaba tenía una balanza en la mano.   Y oí una voz de en medio de los cuatro seres vivientes, que decía: Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario….Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser viviente, que decía: Ven y mira. Miré, y he aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía; y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las fieras de la tierra.” Apocalipsis 6:2-8 Últimamente he visto varios videos de influencers feministas diciendo que la baja na...