Lenguaje Corporal
- ¿Existe la ansiedad dental? Siento un diente estresado.
La doctora sonrió mientras continuaba la revisión.
- Sí, puede haber algo como lo que dices. (Procedió a explicarme acerca de los ligamentos que puede ocasionar una sensación así…)
Yo continuaba apretando ese diente con la lengua, tratando de sentir más señales que me permitieran decir con mayor claridad mis sensaciones. Al mismo tiempo, imaginaba cómo se sentía ese diente, lo pensaba con la necesidad de descansar todo el día. No comer, no hablar, sin hacer movimientos del cuello que provocaran el choque con los demás dientes. La frustración llegó al saber la imposibilidad de dejar de hacer las actividades propias del día a día con mi diente: hablar, comer, pujar, escribir, leer, ver alguna peli, pensar, pensar, pensar… dormir, porque también a la hora de dormir mi diente se pone ansioso. De ahí la explicación de que mi encía vaya cortando sus vestidos.
Me pregunto si hay algo más. Si mi diente siente otras cosas. La respuesta
es un sí, me pica. Por la ansiedad. Que pueda reconocer otra sensación además
de la ansiedad en el diente, me tranquiliza.
Quiero que se cure, así que desde hace tiempo que le cepillo con cariño, le doy café y algo de chocolate. Trato de no aplastarlo al dormir para hacerlo descansar. Aunque la realidad es que amanece igual, estresado, adolorido, con comezón.
- Está sano tu diente- apuntó la doctora.
Siento alivio, aunque al salir de esos reflectores recordé cuando me diagnosticaron el Síndrome de Takotsubo, hace algunos años.
- ¡Cómo que no tengo nada!
- No tiene nada, señora. Ese síndrome es lo que se conoce coloquialmente
como “el síndrome del corazón roto”.
- ¿Y significa que no tengo nada? Si me duele aquí -me sostengo el pecho- no puedo respirar, no siento el aire, ¿cómo chingados dice que es nada? Sonreí de forma imperceptible al pensar en los trazos de poesía de mi diagnóstico.
- Ese pico de adrenalina fue lo que la hizo sentir así.
- De acuerdo, pero y eso es ¿nada?
- Bueno, si le viene mejor, es una miocardiopatía. Si descansa, gestiona
mejor sus emociones y es resiliente, puede mejorar. De cualquier modo, la
enviaré a psiquiatría para evitar riesgos.
- ¿Riesgos?
- Hay que tener en cuenta otras cosas, a veces las mujeres exageran acerca
de lo que les pasa.
- ¿Quiere decir que mi dolor es un invento?
- No, pero ustedes las mujeres suelen ser muy emocionales, deben
controlarse más.
- ¡Vaya! Dije en medio de un ataque de risa.
Guardé mi diente ansioso entre la fisura de mi corazón y me fui.

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