¿Y SI LA BAJA CONSTANTE DE LA NATALIDAD ES UN HECHO DE JUSTICIA? -otro "asquerosamente horrible de malo" texto escrito por una mujer-
“Cuando abrió el segundo sello, oí al segundo ser viviente, que decía: Ven y mira. Y salió otro caballo, bermejo; y al que lo montaba le fue dado poder de quitar de la tierra la paz, y que se matasen unos a otros; y se le dio una gran espada. Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer ser viviente, que decía: Ven y mira. Y miré, y he aquí un caballo negro; y el que lo montaba tenía una balanza en la mano. Y oí una voz de en medio de los cuatro seres vivientes, que decía: Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario….Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser viviente, que decía: Ven y mira. Miré, y he aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía; y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las fieras de la tierra.”Apocalipsis 6:2-8
Últimamente he visto varios videos de influencers feministas diciendo que la baja natalidad en cualquier país de Latinoamérica no es culpa del feminismo. Más allá de que obviamente estaba de acuerdo con sus argumentos porque me parecieron obvios, se me ocurrió ingenuamente compartirlos con un hombre cercano. Pues resulta que para él no lo eran, es decir, el que una mujer autosuficiente económica, emocional e incluso funcional domésticamente no quisiera compartir su vida con un tipo que, aunque fuera autosuficiente económicamente no iba a participar igualitariamente en los trabajos del hogar y de crianza, no le parecía una razón suficiente para no hacer un hogar con él y tener sus hijitos, porque si las mujeres se seguían negando a ser madres iba a llegar el momento en que no hubiera suficiente natalidad y entonces los sistemas económicos y sociales colapsarían y la humanidad comenzaría a desaparecer. Entonces, según él, las mujeres deberían tomar su rol de paridoras y repoblar la tierra aunque los supuestos hombres no estuvieran al nivel de sus exigencias, porque si las mujeres seguíamos negandonos a parir ¿qué iba ser de la humanidad? En pocas palabras y con voz de personaje de los Simpson ¿Alguien quiere pensar en el futuro de la humanidad?
He pensando en el futuro de la humanidad. Mucho. Demasiado últimamente. Creo que la humanidad merece desaparecer.
Antes quiero decir que no estoy loca, sé que las mujeres somos parte de la humanidad. Pero nosotras estamos tranquilas con eso. Hemos hecho las paces con la soledad, con el ahorro y los planes a futuro para la vejez, con la vida autogestiva y hasta comunitaria para nuestro retiro, incluso con la eutanasia.
Hay alguna gente que tiene fe en el futuro. Yo no. Desde el fin de la pandemia no solo los foros conspiranoicos nos hablan contínuamente de que los verdaderos amos del mundo (los illuminatis, lagartos y extraterrestres) tienen ya agendada la siguiente pandemia, sino que la realidad tensa, horrible, fascista, belicosa y tan de viejo macho mal cogido y poco dotado, nos mantiene al borde de una guerra mundial. El cambio climático, -que los conspiranoicos y viejos machos malcogidos y poco dotados niegan-, ya nos está cobrando territorios. El control gubernamental tecnológico y fiscal aumenta. La economía aun cuando dicen que va bien se siente mal. Casi nadie de mi edad, y menos la más joven, tiene casa propia. Casi todos llegamos a fin de mes arrastrando los pies de agotamiento y con los bolsillos raídos. Incluso tener fe ya no es lo mismo que antes, mucha de la gente religiosa que solíamos respetar (los que teníamos respeto por gente religiosa) se muestra o fascista, o sionista, o ambas; cuesta ser parte de una comunidad de fe que realmente respetes y con la que te sientas en comunión. ¿Y el arte? Ay ay ay, el arte, mientras para crearla no confíes en el FONCA está bien.
¿Por qué alguien querría traer un nuevo ser a este mundo? Pero todo eso no es ni siquiera mi premisa.
Pensar que las mujeres tenemos el deber de dar hijos para sostener la humanidad realmente me suena descabellado. ¿Qué ha hecho la humanidad por las mujeres? Y ahora sí sé que estoy sonando, a propósito, como si las mujeres no fuéramos parte de la humanidad. El sistema llamado “humanidad” no ha sido construído por mujeres. Nosotras no construímos ni el patriarcado, ni el colonialismo, ni el capitalismo, ni este “nuevo feudalismo digital”. Y si alguna que otra mujer ha sido parte de eso, incluso alguna reina o primer ministra, no nos hagamos, todos lo sabemos, no ha sido sino un títere vestido de macho para sostener los intereses de los machos. Así que pregunto otra vez ¿qué ha hecho la humanidad por nosotras para que estemos en la obligación de parir a sus hijos y así evitar su aniquilación?
Cada uno de los derechos, que contínuamente nos cuestionan, nos los hemos ganado nosotras, los hemos pagado literalmente con sangre. Por primera vez en siglos podemos decidir, en al menos algunas partes del planeta, sobre nuestra sexualidad y reproducción. ¿Por qué nuestros úteros tendrían que sostener su futuro? ¿Por qué nuestros cuerpos tendrían que cargar nuevamente, como siglos y siglos antes, su sistema? Si no hay nacimientos el mundo tendrá que parar. Ya que uno de los poderes más grandes que poseemos las mujeres ha sido usado en nuestra contra, negarlo será un maravilloso y poderoso acto de justicia.
Porque sí, es innegable, gestar y parir un nuevo ser humano, es un superpoder. Quizá por eso nos odian tanto los hombres, porque ellos no pueden. Aunque les duela en los huesos y en los testículos, nosotras somos el origen del mundo. Pero lo doloroso es que ese superpoder ha sido cooptado para su conveniencia y usado en nuestra contra.
Nos han tratado como árboles cuya única importancia radica en el fruto, si es que el fruto es un varón. Nos han arrebatado nuestros derechos al amor, al disfrute sexual, a la creación y a la exploración del universo, para reducirnos a reses que paren y amamantan. Han matado reinas y campesinas por no parir, por no parir varones, por parir fuera del tiempo, del contrato, o de la posición más “honrosa” para algún varón, llámese padre, esposo, hermano, amante. Y esto no es un hecho lejano en la historia, hay múltiples feminicidios registrados actualmente, cometidos cuando se descubre a una mujer “inconvenientemente embarazada”. Nuestras hijas e hijos han sido la cadena que ha atrapado los pies de las mujeres por siglos a relaciones abusivas: los han usado para amenazarlos de hambre, indigencia, incluso de muerte, si la mujer no se somete a las exigencias y caprichos del progenitor. Las violencias y muertes vicarias infringidas sobre las infancias en todo el mundo, dan cuenta de lo poco que les importa a los varones sus hijos cuando quieren castigar a una mujer. Son comunes las historias en las que los varones ruegan por ser padres para terminar abandonando a la madre y a sus hijos una vez que lo logran, incluso después de haberse casado legalmente con ellas. En México el 11% de madres son autónomas, y el 32% de los hogares son sostenidos por una mujer. Sin contar los padres que están de bulto y que supuestamente son cabeza de familia pero nomás no aportan y la mujer sostiene el hogar en silencio, como en secreto para no abollarle la corona al marido, rey del hogar.
Sabiendo todo esto me parece increíble que alguien cuestione la negativa de las mujeres jóvenes a ser madres. Negarnos a ser madres es nuestro derecho. Rasgarse las vestiduras por la baja de natalidad y acusar a las mujeres, en específico a las feministas, es extremadamente irresponsable. ¿Qué de todas esas niñas y niños a los que no les permitieron nacer? ¿Y qué del fetito ingeniero? De acuerdo, tomemos la pregunta ¿y qué de ellos? Como casi siempre esos reclamos vienen de un lado religioso tomemos la Biblia para contestar:
“¿Por qué, pues, me sacaste de la matriz?
¡Ojalá que hubiera muerto y nadie me hubiera visto!
Sería como si no hubiera existido,
llevado del vientre a la sepultura”. Job 10: 18 y 19
“porque no me mató en el vientre
para que mi madre hubiera sido mi sepultura,
y su vientre embarazado para siempre.
¿Por qué salí del vientre
para ver pena y aflicción,
y que acaben en vergüenza mis días?” Jeremías 10: 17 y 18
“Y felicité a los muertos, los que ya murieron,
más que a los vivos, los que aún viven.
Pero mejor que ambos está el que nunca ha existido,
que nunca ha visto las malas obras que se cometen bajo el sol.” Eclesiastés 4:3
Según esos pasajes lo mejor que le podría pasar a cualquiera es no nacer. Pasar del vientre a la gloria ¿en
donde está la tragedia? Bueno pues la tragedia está aquí: En los niños abandonados, explotados para que el
primer mundo tenga ropa barata, en los niños de Palestina hambreados, bombardeados, mutilados,
huérfanos. En las hijas e hijos de mujeres víctimas de feminicidio. En los que venden como esclavos
sexuales, en los niños indigentes. En los que sufren bullyng y violencia constante que les orilla a quitarse
la vida. En las madres de infancias neurodivergentes que reciben violencia social e indiferencia
institucional y terminan cometiendo filicidio y suicidio de desesperación. En las niñas y niños víctimas de
violencia vicaria, económica, institucional y cualquier otro tipo de violencia continua. La tragedia está
aquí, en un mundo que no merece ni a las infancias ni a las madres.
Si cada niño nacido es un testimonio de que aun la humanidad es digna de misericordia y esperanza, quizá la caída de la natalidad nos grita que la misericordia y la gracia se están agotando, que ya no queda mucho tiempo ni oportunidades, sino solo la extinción.
Por cierto, en el fin del mundo que cuenta la Biblia, los niños no se nombran. Mientras los sellos se abren y las trompetas suenan dejando caer sobre la humanidad una calamidad tras otra, la ausencia de voces infantiles grita en justicia. Si la humanidad se merece cada una de las catástrofes profetizadas en el libro, y las merece, es poético pensar que las mujeres de este tiempo son parte del juicio contra este sistema negándose a parir.

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